La luz en Cantabrana


La obra plástica de Cantabrana y la luz son una misma cosa Esta luz en Cantabrana se nos muestra no ya como un elemento sino más bien como una invisible energía, que penetra en la esencia de las cosas y hace desaparecer su vulgar apariencia óptica para convertirlas en otra energía. La pintura de Cantabrana participa en tal grado con esa luz, que ya lo puramente cromático desaparece como materia y se convierte en fiel mensajero, es decir, el color en los cuadros de este artista, más que cumplir una función cromática y definitoria, se descompone en pura luz, y todo aquello que es materia, forma, volumen o líneas, no son más que elementos de la luz.

'El Luminismo'' de Cantabrana.


Cantabrana se nos manifiesta a través de una luminosidad que lo inunda todo, es una fuerza arrolladora que envuelve un mundo saturado de colores, que se convierten en luminarias, un impresionismo lumínico que parece no poseer leyes físicas sino biológicas, pues esos gradientes actúan como corpúsculos de energía que transmiten vida a todo elemento observado en la obra. Para mí más que un impresionismo se trata de un `'luminismo'', pues aquí la luz tanto biológicamente como psíquicamente observada constituye el soporte sensible de la obra, ésta no es más que un crisol de materia y luz que se funden para articular un lenguaje pletórico de energía.

José Salguero Carrera
Miembro de la Asociación Internacional de Críticos.


Juan Cantabrana nace en Córdoba el 7 de Julio de 1941.
Ya a la edad de 9 años realizó copias del Renacimiento italiano en óleo, sobre lienzo, como la "Virgen del racimo". Las primeras nociones de dibujo formal va adquiriéndola en el taller de Amadeo Ruiz Olmos, situado entonces en la calle Sánchez de Feria, y en la escuela de Artes y oficios de Córdoba.
A partir de los trece años pinta algunos retratos y composiciones con figuras como "el niño de la escopeta".

Con un pequeño grupo de amigos - incipientes artistas - entre los que estaban Fernando Polo de Alfaro y Jofra, solía salir caballete al hombre para pintar callejas de Córdoba, como el arco del Portillo, donde coincidió de vez en cuando con otro amigo y pintor cordobés, Aurelio Moreno. En una de éstas incursiones de pintura en las calles, coincide con el pintor impresionista Pierre de Matehu, en la plaza del Cristo de los Faroles, con el que hace cierta amistad, producto de los diferentes días que lo acompañó, observando en silencio, la manera de pintar del natural de P. Matehu.

Los sesenta


En 1961, se traslada a Madrid, para asistir como alumno al estudio del pintor Daniel Vázquez Díaz en la calle María de Molina. Posteriormente realiza cursos libres de estudio de ropajes y figuras en movimiento, en la Escuela Superior de Bellas Artes de San Fernando en la calle Alcalá número once.
En Madrid, ciudad en la que permanecería durante dieciocho años, la actividad pictórica es incesante, compaginándola con su trabajo de dibujo técnico en Entrecanales y Távora y en la construcción de la presa de "El Atazar".
En 1966 realiza desde allí su primera exposición individual en el Real Círculo de la Amistad de Córdoba con gran éxito. En 1968 hace su primera exposición individual en Madrid en la Galería Toisón, bajo la dirección de Daniel Sueiro.
Figuras de interior y bodegones componen la muestra, realizados con pinceladas impresionistas, ancha y empastada en una gama de color escasa, basada fundamentalmente en tierras y azules. Forma parte del grupo Nueva Figuración.
En 1969 viaja a Holanda y posteriormente a París donde se impregnaría de los conceptos del arte impresionista.

Los setenta


La década de los setenta, fue especialmente fructífera en el terreno pictórico, formó un grupo de artistas, que casi a diario, durante tres años pintaron paisajes en la Estación del Norte (Madrid) como una manifestación precursora de la movida artística madrileña. En este grupo estaban entre otros Ricardo Pecharromán, José Andrés, Jose María Aguado. En 1972 conoce a Nicolás Puech Hermés con quien forja una gran amistad. Este le encarga un gran retrato para el que posó, “Caballero sentado con pañuelo Rojo”. A partir de entonces, representó y promocionó la pintura de Cantabrana dos años, entre Madrid, Tours y Paris. En su mente se fraguaba un gran proyecto: iniciar en su tierra una extensa serie de grandes formatos, sobre el Nuevo Testamento. Una exposición de pintores impresionistas franceses, en la galería Theo de Madrid, exhibe un cuadro de Pierre Bonnard, "estudio de rosas rojas", éste la abre un nuevo camino de investigación para su pintura. A partir de entonces su paleta se enriquece, multiplicando las gamas de violetas y azules, eliminando la de las tierras. En el año 1979 decide volver a Córdoba para realizar su proyecto e instala su estudio de pintura en la antigua casa familiar San Félix, donde también impartiría clases de dibujo y pintura, situada frente a la falda de Sierra Morena y rodeada de antigua arboleda, el entorno propicio para desarrollar su teoría de los "iris", teoría que empieza a plasmarse en una extensa serie de paisajes, composiciones de interior con figuras y paralelamente en la presoñada serie de grandes formatos sobre el Nuevo Testamento, cuyo primer cuadro "La resurrección de Lázaro" firma en 1982.

Los ochenta


Entre 1980 y 1981 viaja a los Estados Unidos acompañado de su marchante David Vaughan, recorre en numerosas ocasiones el Museo Metropolitano de Nueva York, contacta con numerosas galerías neoyorquinas, como la Galería Stampfly donde realiza una exposición en diciembre de 1980. En enero de 1981 cuatro paisajes forman parte de una exposición colectiva en la Galería Marisa del Re también en Nueva York. Durante su estancia en Nueva Yersey realiza siete encargos de retratos. Su pintura se encuentra repartida en colecciones particulares en Estados Unidos, Inglaterra, Francia y algunas ciudades españolas. A partir del año 1983 realiza numerosas exposiciones individuales en Córdoba de temática variada, figuras, retratos, paisajes y composiciones de interior. Paralelamente a estas exposiciones sigue realizando desde el año 1982 los grandes formatos de escenas bíblicas, colección que consta hasta la actualidad de 25 óleos sobre lienzo.

Desde noventa hast hoy


En Abril 1994 es incluido en el diccionario Forum Artis de pintores y escultores españoles del siglo XX. Desde 1997 colabora de forma contínua en el centro de turismo rural "La Colorá" de Carlos Begara, situado en la sierra de Montoro (Córdoba). La capilla de este cortijo ha sido recuperada manteniendo su estructura original, y albergó hasta el año 2004 una colección de óleos realizados por Cantabrana. En el año 2012 termina una gran composición rememorando la actuación “Debut del violinista Paco Montalvo en el Carnagie Hall” de Nueva York. Profesores de la Orquesta de Córdoba posan para el cuadro. La obra es presentada en el Salón Liceo del Real Círculo de la Amistad de Córdoba en la actuación de Montalvo, a la que asiste la Princesa María Luisa de Prusia y su marido el Conde Rudy.